Resumir un documento con IA puede ahorrarte una tarde. También puede hacer que subas información que nunca debió salir de tu ordenador. Vamos a usarla con cabeza.
Antes de subir nada: la prueba del ascensor
Pregúntate: “¿Me sentiría cómodo enseñando este archivo abierto a una persona desconocida en un ascensor?”. Si la respuesta es no, detente.
No subas contraseñas, historiales médicos, nóminas, documentos de identidad, datos de menores, contratos confidenciales ni información de clientes sin autorización y una herramienta adecuada para ello.
Paso 1: limpia el documento
- Elimina nombres, correos, teléfonos y números identificativos que no sean necesarios.
- Sustituye personas por etiquetas: PERSONA A, CLIENTE 1.
- Quita anexos irrelevantes.
- Comprueba si tu empresa o centro permite usar esa herramienta.
Paso 2: pide estructura, no solo “un resumen”
Resume este documento sin añadir información externa. Devuelve: 1) objetivo, 2) cinco ideas principales, 3) fechas y cifras en una tabla, 4) decisiones pendientes, 5) fragmentos ambiguos que debería revisar. Para cada punto, indica la página o sección de la que sale. Si algo no aparece en el archivo, responde “no consta”.
Paso 3: obliga a volver a la fuente
Un resumen sirve para orientarte, no para reemplazar el documento. El número de página o la cita breve te permite comprobar rápidamente si la IA entendió bien.
Paso 4: conversa con el texto
Después del primer resumen puedes preguntar:
- ¿Qué obligaciones aparecen y quién debe cumplirlas?
- ¿Qué fechas tienen consecuencias?
- ¿Qué conceptos se repiten?
- ¿Qué dos apartados podrían contradecirse?
- Explícame la sección 4 como si fuera la primera vez que veo este tema.
Cuándo no basta
Si es un contrato, una resolución médica, una notificación administrativa o un documento que puede tener consecuencias importantes, utiliza el resumen para preparar preguntas y localizar apartados. No lo conviertas en asesoramiento profesional.
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