Historia de la IA

Capítulo 4: El surgimiento del aprendizaje automático

Investigador observa cómo un ordenador aprende patrones a partir de un tablero de damas

¿Sabes lo que pasa? Que programar una regla para cada situación se parecía demasiado a intentar escribir un manual para la vida entera. La salida fue dejar que las máquinas descubrieran patrones en los ejemplos.

De “haz exactamente esto” a “mira y aprende”

En el enfoque tradicional una persona escribía las instrucciones. En el aprendizaje automático, o machine learning, proporcionamos datos y un objetivo; el sistema ajusta su comportamiento para acertar cada vez más.

No le explicas todas las reglas para reconocer spam. Le enseñas miles de correos marcados como “spam” y “no spam” para que descubra qué señales suelen aparecer.

Arthur Samuel y una máquina que jugaba a las damas

En los años cincuenta, Arthur Samuel desarrolló un programa capaz de mejorar jugando a las damas. En 1959 popularizó la expresión machine learning para describir la capacidad de una computadora de aprender sin recibir cada detalle programado de forma explícita.

No era una inteligencia general ni entendía el juego como una persona. Pero demostraba algo importantísimo: una máquina podía mejorar a partir de la experiencia.

Tres formas de aprender

1. Aprendizaje supervisado

Los ejemplos vienen acompañados de la respuesta correcta. Fotos etiquetadas como perro o gato; transacciones marcadas como normales o fraudulentas.

2. Aprendizaje no supervisado

No damos etiquetas. El sistema busca grupos, similitudes o estructuras. Puede descubrir, por ejemplo, tipos de clientes con comportamientos parecidos.

3. Aprendizaje por refuerzo

Un agente prueba acciones y recibe recompensas o penalizaciones. Lo veremos con calma en el capítulo 7.

¿Dónde está el truco?

Aprender de datos no elimina las decisiones humanas. Alguien elige qué datos entran, qué significa “acertar”, cuánto error se tolera y cómo se usa el resultado. Si los ejemplos están incompletos o contienen prejuicios, el sistema puede aprenderlos también.

Prueba mental de 30 segundos

Quieres que una IA distinga plátanos maduros de verdes. ¿Qué necesitarías?

  • Muchas fotos variadas, no veinte tomadas con la misma luz.
  • Etiquetas correctas.
  • Ejemplos con distintos tamaños, fondos y variedades.
  • Fotos nuevas que nunca haya visto para comprobar si realmente aprendió.

Eso último se llama evaluación. Memorizar el entrenamiento no sirve si después falla con el mundo real.

Qué debes recordar

  • El aprendizaje automático descubre patrones a partir de datos.
  • Aprender no significa comprender como una persona.
  • La calidad y la variedad de los ejemplos importan tanto como el algoritmo.
  • Siempre necesitamos comprobar el rendimiento con datos nuevos.
La palabreja del capítulo: dataset. Es el conjunto organizado de ejemplos que usamos para entrenar o evaluar un modelo.

Siguiente parada: el deep learning y las redes con muchas capas que volvieron a cambiar el ritmo de la historia.

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